domingo, 8 de julio de 2018

EL TERCER HOMBRE

El libro empieza con el entierro de Harry Lime en el suelo congelado del cementerio central de Viena en un frío día de invierno. Lo habían atropellado delante del portal de su casa. Lo entierran justo el día en que su amigo de la infancia, Rollo Martins, llega a Viena invitado por él a través de la Oficina Internacional de refugiados (Austria era aún territorio ocupado).

La Viena de la postguerra es una ciudad triste y dividida en zonas entre las cuatro potencias ganadoras de la guerra: la zona americana, francesa, británcia y rusa. Las zonas no están separadas físicamente. No hay muros ni alambradas, pero sí carteles indicando cada zona. En el centro de la ciudad, envuelta por el Ring, con sus edificios públicos chapuceros, está la Innere Stadt bajo el control de las cuatro potencias. Aquí, en el núcleo antiguo, en otro tiempo elegante, cada potencia asume la presidencia por turnos y durante un mes se ocupa de la seguridad.


Viena era una ciudad en ruinas indecorosa que aquel febrero se convirtieron en grandes glaciares de nieve y hielo. El Danubio era un río turbio y gris y allí lejos, al otro lado del segundo Bezirk, la zona rusa con el Prater destruido, desolado y lleno de malas hierbas. Solo quedaba la gran noria que giraba lentamente y el hierro oxidado de tanques abandonados.




Harry Lime había propuesto a Martins escribir una crónica sobre el trato que se daba a los refugiados internacionales. Rollo Martins, escritor de novelas baratas del oeste bajo el pseudónimo de Buck Dexter, poseía una especie de doble personalidad. Rollo era pasión, mientras que Martins era la razón.

Cuando Martins aterriza en el aeropuerto de Viena, Lime no está esperándolo para su sorpresa. Tampoco está en el hotel Astoria.

Al salir del cementerio central de Viena tras el entierro de Lime, de estructura radial y también dividido en 4 zonas, el coronel Calloway de Scotland Yard invita a Martins a unas copas. Compartiendo taxi se dirigen a un tranquilo bar de la Kärtnerstrasse, la calle comercial de Viena.

Hablan de Harry. Resulta que era uno de los peores estafadores de Viena. Martins sale de esta conversación, algo desagradable por cierto, con la intención de dejar en ridículo a Calloway por afirmar que Harry era un estafador. Al regresar al hotel Sacher's se encuentra con Crabbin Schmidt, un conocido de Lime que le ofrece dar unas conferencias sobre novela contemporánea. También le habla de la novia de Lime, Ana Schmidt a la que Martins recuerda del entierro. Esa noche le llama a la habitación del hotel Kurtz, otro conocido de Lime, con el que queda a la mañana siguiente en el viejo Viena de la Kärtnerstrasse.

Tras ver a Kurtz va a ver a Anna Schmidt. Se acaba enamorando de ella. Aunque no es agraciada físicamente, es frágil y franca. Anna la da la dirección del médico de Harry, Winkler. Este es un médico pulcro, educado, ordenado, elegante y cauto. El doctor le dice que Harry ya había muerto cuando el llegó a la escena del atropello. Al salir de su consulta Martins ve un crucifijo de El Greco en una de las paredes. Era Jansenista: tenía los brazos sobre la cabeza porque según los jansenistas Jesucristo murió solo para los elegidos.

Tras visitar al doctor Winkler decide ir al piso de Harry para hablar con Koch, un vecino que había oído el accidente y visto el tercer hombre, aunque sin poder identificarlo. Al día siguiente fue a ver a Cooler en la zona americana, otro amigo de Harry que había presenciado el accidente. Cooler es de apariencia bondadosa y humanitaria. Cooler llevó dinero a Anna cuando Harry murió. Tras la visita a Cooler vuelve al piso de Anna para explicarle como ha ido. Deciden acercarse juntos al piso de Harry para hablar con Koch, el vecino que oyó el accidente, porque las versiones de Koch, Kurtz, Cooler y Winkler son contradictorias. Allí descubren que Koch ha sido asesinado. Puesto que Martins había estado ahí, la policia comienza a sospechar de él.

Debido a estas sospechas  Calloway tiene otra entrevista con Martins para explicarle cosas tras el desarrollo de los acontecimientos. Martins le habla del tercer hombre que nadie ha identificado y de su hipótesis de asesinato. Tras esta conversación Calloway dejó de sospechar de Martins. Calloway le habla del tráfico de penicilina, en la que Harry estaba involucrado. La guerra y la pobreza genera estraperlo y mercado negro por escasez. En Austria la penicilina solo era suministrada en hospitales militares. Ni un médico civil ni un hospital civil la podía conseguir por métodos legales. Al principio se robaba penicilina de los hospitales militares que se vendía a precio de oro a médicos austríacos. Por ello solo tenían acceso los ricos a este medicamento. Como los traficantes querían ganar más dinero empezaron a mezclar la penicilina con agua teñida, o con arena si era en polvo. Esto ocasionó muertes y secuelas graves en enfermos.

A partir de este punto Calloway y Martins colaborarán para aclarar el caso de la presunta muerte de Harry y para identificar al Tercer Hombre.



Opinión Personal


En esta novela las apariencias engañan como en el presunto asesinato de Harry Lime. Martins es un escritor de novelas baratas, borracho, mujeriego e  impulsivo, pero honrado y con valores. En cambio, Harry tiene buena apariencia y trabaja en una ONG pero es un estafador y traficante.

Esta novela es narrada como los recuerdos de los archivos y conversaciones del coronel Calloway con Martins.

Lo que más me ha gustado de esta novela es como recrea el ambiente de la Viena decadente de la postguerra y la permanente intriga que te engancha y hace que tengas ganas de leer para conocer el final de la historia.


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